
Hace un par de años cuando esta iniciativa era sólo una idea, tenía convicciones profundas que otros como yo podrían desacelerar su vida. Hoy este desafío es cada vez más una hermosa realidad. En una jornada increíblemente slow, partimos al mediodía en el Mercado Orgánico de Vitacura, allí degustamos vino cultivado de manera orgánica, compramos zapallos, mermeladas y salsas de tomate cosechados lentamente por sus propios emprendedores. De allí nos fuimos en caravana hacia el Valle de Casablanca y mientas avanzábamos nos deleitábamos con el colorido maravilloso que las parras de otoño nos brindaban al costado del camino. Llegamos así, a la Casa de David Botha. Este mágico restaurant es atendido con dedicación y cariño por su dueño David oriundo de Sudáfrica y su encantadora mujer italiana Carmen, juntos hacen la sinfonía perfecta para cualquier sibarita. Con ellos compartimos la tarde, y luego del sauvignon sour que nos tenían preparado de aperitivo, empezaron las clases que nos impartió David con la ayuda maravillosa de mi querida Xime; primero el pan casero, luego la pasta como de la abuelita. La degustación de vinos estuvo a cargo de otro emprendedor, un francés que nos habló de sus vinos del valle, Thierry Villard y su gran partner Paulina. Los deliciosos antipastos, el almuerzo dedicadamente elegido, los postres con el brownie a punto, la galería de arte que decora la entrada del restaurant, el habano de Antonino, las fotos de Tatiana y la hermosa conexión que generó el grupo hicieron el resto.
Ser un slower es ser humano otra vez, es respetar tus tiempos biológicos, es el equilibrio entre la vida y tus otras actividades, es deleitarte con la magia de la comida, el paisaje, los perfumes, las miradas. Ser un slower es estar donde quieres estar, es empezar y terminar lo que quieras, sin culpas ni miedos y con el sentido de la felicidad a flor de piel. Gracias slower por esta magnífica jornada de sábado, hasta el día brilló como una verdadera obra de arte. Los esperamos en la próxima.








Querido Jorge
Amigo mío, con mucha pena te escribo ya que como le comente a Xime, no fue posible poder acompañarlos a este primer encuetro Slow 2010. Me permiti visitar tu pagina y ver con gusto que fue una muy linda experiencia que sin duda tanto Carolina como yo no queremos dejar, asi que esperaremos con mucho animo la proxima reunión y asi poder volver a saludarlos y disfrutar esto que nos ha traido muchas cosas buenas en nustra vida diaria.
De parte de la familia reciban muchos saludos junto a Xime.
Recibe un fuerte abrazo.
Saludos.
Gerardo Ortiz