La filosofía de no apurarse llegó a Chile
Siguiendo la tendencia mundial del Slow Down, un grupo de cerca de 30 personas se reúne mensualmente para cumplir una serie de normas de vida que propician la calma.
por Noelia Zunino - 18/04/2010 - 11:00
En un país donde la mayoría de las personas siente que les falta tiempo, que exista un movimiento que aconseje ir lento y disfrutar de cada minuto parece un chiste de mal gusto. Pero broma o no, efectivamente hay un grupo de personas -integrado por extranjeros y locales- que está haciendo del movimiento Slow Down su filosofía de vida: vivir sin apuros.
Esta corriente que propicia el reposo en todo sentido -originada en los 80 en Italia con el Slow food-, es una cultura que comenzó a llegar tímidamente el año pasado al país y que está teniendo más adherentes, como es el caso de la agrupación que inició en Santiago el uruguayo y experto en couching Jorge Méndez: "En 2008 éramos dos, a mediados del año pasado invitamos a más miembros y cada vez son más", dice sobre su grupo, cuya edad promedio es de 45 años.
Se juntan una vez al mes en distintos lugares y a cada cita los participantes llegan sin reloj. De hecho, para llegar al lugar de reunión, una regla es no manejar a más de 60 kilómetros por hora. Luego se apagan los celulares y todos los aparatos tecnológicos y se inicia un recorrido por mercados orgánicos, o hacen yoga, tomar té o comen un buen plato de comida que -también por norma- no puede acabarse antes de 45 minutos.
Pero los acuerdos para mantener la calma no terminan ahí. En cada cita se agregan más directrices. Así, la mayoría intenta no contestar el celular hasta que suene cuatro veces y no lo atienden mientras están comiendo. Muchos han desechado su microondas, porque prefieren esperar y calentar la comida en la cocina tradicional, e intentan no ver TV por cable para fomentar la lectura.
"Muchas veces es difícil cumplir con todos los requisitos, lo bueno es que estas prácticas también las están implementando en sus lugares de trabajo", dice Méndez, quien hace un esfuerzo por hablar lento, otro de los tantos objetivos autoimpuestos.








UN LENTO Y SENTIDO ABRAZO!!!