En la actualidad tenemos casas más grandes y bellas pero familias más pequeñas y hogares rotos, gastamos mucho más dinero, pero tenemos cada vez menos, reímos poco, manejamos muy rápido, nos enojamos con frecuencia, compramos más y disfrutamos menos, hemos ido y vuelto pero no cruzamos la calle para conocer a un vecino. El viejo proverbio italiano que dice: “Chi va piano va sano e va lontano, chi va forte va a la morte” refleja que quien va despacio va lejos y que quien va rápido va hacia la muerte. Los millones de trabajadores que en el mundo sufren de estrés, producto del exceso de horas laborales, lo saben bien. Cada año hay 30 mil japoneses que se suicidan por no poder lidiar con la presión de las urgencias que supone un ritmo de vida frenético. Así estamos, así vivimos hoy…corriendo todo el tiempo para conseguir ansiosamente resultados!!!!. Eso nos piden y por eso corremos. Por los resultados nos miden en el trabajo, en los deportes, en la familia, en el sexo…pero se ha perdido la capacidad de disfrutar. Felizmente ha surgido en Europa un movimiento que nos llama a la reflexión; Slow Down, que nos pide lentitud, disfrute, tranquilidad, placer en la acción cotidiana.
En los negocios, la lentitud tiene que ver con andar a un ritmo acorde a la vida humana. No nos olvidemos que somos seres biológicos, no somos máquinas que “debemos cumplir” siempre y en todo. Hoy parte una nueva esperanza de hacer las mismas cosas, con un disfrutar diferente, yo ya soy parte de ello, los invito a probar este nuevo desafío. Camine lento, coma lento, observe a su alrededor, disfrute el paisaje como si tuviera los ojos vendados, sorprenda a sus hijos y a su pareja con alguna acción inhabitual, dese el tiempo para hablar con el de al lado, respire lento, viva más lento y disfrute mucho más. Son 70 los años promedio que vivirá, de ellos la mitad son laborales. Disfrútelos, no los corra.
Slow Down, un llamado de auxilio a la tranquilidad, placer y abundancia de las personas.








Este es un movimiento que por cierto, los europes con muchos más siglos de sabiduría, con el que nuevamente nos dan clases de vida.
Lamentablemente en Chile, tratamos de copiar modelos y actitudes, las que muchas veces son negativas. Prueba de ello, es el modelo económico absolutamente distorsionado y criminal que tenemos imperante, que sólo ha causado mayor desigualdad, pobreza, depresión a muchos, destrucción de la familia y la amistad, envidias, etc.
Justamente este movimiento, tiende a lo contrario, lo que estimo bellísimo, pero sería más contundente aún si hubieran acciones colectivas y concertadas para dar a conocer este movimiento. Hoy, si practicara el slowdown en el trabajo, simple, quedo sin él.
Por tanto, invito a otros adherentes a este movimiento a sumar actividades e iniciativas para hacer algo más fuerte y robusto más aún en esta terca sociedad chilena.
Dejo abierto mi correo para quienes quieran compartir iniciativas y/o estrategias para desarrollar el movimiento.