TEXTO: Karelia Vásquez/El País - Publicado en La Tercera 27/08/2011
Ante la obsesión por estar conectados surge una corriente llamada de-tech, la cual no tiene vocación fundamentalista ni trata de demonizar la tecnología. Su fin es aminorar el creciente dominio del celular e internet en nuestras vidas.
Una ley física advierte que a toda acción sigue una reacción. Entonces, al agobio tecnológico, inexorablemente seguirá el hartazgo tech. Al menos temporal.
Eso vaticinan los gurús del mercado, entre ellos, JWT Intelligence, una de las mayores agencias de publicidad del mundo. Desde su sede en Nueva York han marcado el 2011 como el momento en que partirá el de-teching o desintoxicación tecnológica. Grandes marcas como Microsoft han sido de las primeras en detectar que parte de su público está, según su definición, "tecnológicamente fatigado" y siente nostalgia por los viejos tiempos analógicos. Para seducirlos, Microsoft presentó su Windows Phone 7 con un anuncio sobre cómo la omnipresencia del celular altera la vida, con la advertencia: "Es tiempo de salvarnos de nuestros teléfonos".
¿Alguna vez ha experimentado la urgencia de sacar su teléfono, mientras otra persona tiene una conversación importante con usted? ¿Suele pasar tiempo en silencio con su pareja, porque cada uno está inmerso en las novedades de su universo digital?
Estas son preguntas que Daniel Sieberg, ex reportero de tecnología de CBS News y ex adicto confeso a todos los gadgets y redes sociales, propone para reconocer si estamos siendo invadidos por la tecnología y necesitamos descansar. Sieberg cubrió el sector por una década, trabajo que lo convirtió en una especie de cobaya a la que las marcas enviaban sus juguetes. Hoy, es uno de los líderes del incipiente movimiento de-teching con su libro The digital diet. Dice que un día se dio cuenta de que: "Era la persona más distraída imaginable". Para desenredar su abarrotada vida necesitó 12 meses, de los cuales ocho fueron de total desconexión. Tras este ayuno severo recuperó algunos hábitos, pero según dice, "la tecnología no volvió a invadirme". Transformó su dieta en un sistema de cuatro pasos, que permite hacer retiros digitales a la carta, léase de fin de semana o radicales desintoxicaciones de más de un año.
Veamos cómo:
Paso 1. Repensar.
Sieberg dice que dedicar dos horas diarias a actualizar Facebook y Twitter, a "esculpir nuestra imagen online", no suena muy terrible. Sin embargo, a final de mes la suma es casi 60 horas "perdidas en el éter". "Y esto es sólo el costo cuantitativo, sin considerar lo que se sacrifica en términos de privacidad y horas de sueño". "Nuestros cerebros están siendo esculpidos por fuerzas digitales". Esta cita del neurólogo Richard Restak, es una de las favoritas de Sieberg para reforzar este primer paso del ayuno.
Paso 2. Reiniciar.
Se aconseja empezar la desintoxicación un fin de semana. Lo primero es guardar todos los gadgets en una caja y quitarlos del campo visual. Lo segundo, confiar a alguien lúcido las contraseñas de los perfiles en redes sociales: su misión será cambiar las contraseñas por unas nuevas y desconocidas para el practicante del retiro, que deberá grabar un mensaje en su teléfono disculpándose por no estar disponible. El email podrá ser revisado una vez al día. Así, el usuario tendrá tiempo para leer libros, hacer ejercicio físico o entrenarse en la conversación cara a cara.
Paso 3. Reconectar.
El fin de este ayuno no es una cruzada contra los aparatos electrónicos, sino recolocar la vida online en el sitio adecuado. Una variable a controlar es el tiempo que pasamos entregados al móvil o al PC. En esta fase, el e-day puede ir alargándose, con una duración razonable de entre 90 minutos y tres horas.
Paso 4. Reactivar.
El ayuno habrá funcionado si se renuevan las relaciones abandonadas por la vida digital. Sieberg elaboró reglas como recordatorio. 1) Debo elegir entre personas o aparatos. Si alguien me habla, intentaré dejar mi gadget a un lado y prestar atención. 2) No tendré miedo a estar desconectado. Puedo retomar el paso 2 una vez al mes, para recordarlo.








Estoy completamente de acuerdo en los principios en que se basa, este movimiento la manera de mirar y vivir la vida de forma mas pausada es mucho mas gratificante, yo afortunadamente me puedo dar o al menos trato de darme ese gusto
Elizabeth Rogner