
Aprovechando el 3er. Congreso Argentino de Coaching, realizado en Bs. As. de donde acabo de arribar esta semana, y en el que tuve la oportunidad de presenciar una vez más la maestría de Julio Olalla en su exposición donde se refiere a esta división que ha fragmentado al mundo, lo exterior de lo interior, y que por consiguiente nos tiene detenidos en este siglo lleno de angustias, depresiones, suicidios y “teneres”, no fue difícil llegar seducido con la idea de escribir nuevamente sobre el fenómeno del Slow Down, ya que tal como lo dice la canción mexicana: “porque no hay que llegar primero, sino que hay que saber llegar”.
Desde la Revolución Industrial en 1789 hasta nuestros días, el ser humano ha ido progresando desde lo científico y lo intelectual (valioso y efectivo como aporte a la humanidad), pero se nos ha olvidado de integrar lo que hoy se llama la Inteligencia Espiritual, que es disfrutar y querer de verdad lo que hago. Tal vez no haré todo lo que quiera pero debo querer todo lo que hago. Entonces bajo esta premisa surge la necesidad de poner el pie en el freno de nuestra vida. Este movimiento, Slow Down, es una actitud lenta, potenciando un trabajo de calidad, orientado hacia los detalles y la excelencia, como quien esculpe día a día justamente eso…su propio día!!.
Mirar poco el reloj, los fines de semana procurar levantarse de la cama respetando los ritmos naturales del sueño en lugar de dejar la alarma que nos despierta toda la semana, salir sin el reloj, no llevarte la blackberry a la casa, durante la semana preparar una rica comida, no ver más televisión por favor!!!! (felizmente cada día somos más), aprender de la metodología Montessori en casa, hasta la hora que elijas trabaja (ojalá no más allá de las 19 hs.) y luego disfruta, no te lleves nada a casa son algunas de las sugerencias que puedo hacerte.
El Movimiento Slow hace que las personas se pregunten: ¿es necesario vivir tan acelerados?, ¿estamos disfrutando lo que hacemos?, ¿vivimos en “teneres” o en “quereres”?, ¿por qué nos hemos dejado seducir por otras culturas cuando vivimos en una que no tiene nada que envidiar? Ocupados en ganar dinero que nos asegure un futuro cada vez más incierto, nos hemos olvidado de disfrutar de lo cotidiano. ¿Por qué no levantarte diez minutos antes y darte un homenaje con un buen desayuno?, ¿por qué no disfrutas de esa película, obra de teatro o de una lectura que siempre has querido y no te has regalado el tiempo de hacerlo?, ¿qué estás esperando?.
No te olvides de vivir el presente!!!, cómo dijo Olalla, nos hemos dado muchas respuestas a preguntas que nunca nos hemos hecho.







